El Barcelona jugará varios meses de la próxima temporada en el Estadio Olímpico de Montjuïc después de que la directiva azulgrana aprobara una nueva inyección de 510 millones de euros (585 millones de dólares) para terminar las obras del Camp Nou Barcelona, cuyo costo total ya escala hasta los 2.000 millones de euros.
Camp Nou Barcelona: una obra que no deja de encarecerse
La remodelación del Spotify Camp Nou se planteó en su momento como una operación de modernización integral del estadio, con el objetivo de aumentar su aforo, sumar nuevos espacios comerciales y convertirlo en una de las instalaciones más rentables del fútbol europeo. Desde que arrancaron los trabajos, el club abandonó el recinto de forma progresiva y trasladó buena parte de su actividad al Estadio Olímpico Lluís Companys, en la montaña de Montjuïc, mientras avanzaba la obra. Lejos de cerrarse en los plazos y presupuestos originales, el proyecto ha ido acumulando retrasos y ampliaciones de partida presupuestaria, y esta nueva aprobación de 510 millones de euros confirma que la cifra final se aleja cada vez más de las estimaciones iniciales.
Para una entidad que depende en gran medida de sus ingresos por matchday y por explotación comercial del estadio para cuadrar las cuentas, cada mes adicional fuera del Camp Nou representa un costo de oportunidad relevante. El propio club ha vinculado en el pasado su capacidad de inscribir fichajes y renovar contratos al techo salarial que fija LaLiga, un límite que está directamente condicionado por la solidez financiera de la institución. Un sobrecosto de esta magnitud añade presión sobre esa ecuación en un momento en el que el Barcelona compite tanto en LaLiga como en la Champions League y necesita margen de maniobra en el mercado de fichajes.
Qué implica el regreso al Olímpico para el calendario del equipo
Volver a jugar en Montjuïc, aunque sea de forma temporal, no es una novedad para la plantilla: el equipo ya disputó allí buena parte de sus partidos como local durante la primera fase de las obras, antes de reincorporarse de manera parcial al Camp Nou. Ese antecedente permite pensar que la transición logística no debería alterar demasiado la rutina competitiva del vestuario, aunque sí implica renunciar, al menos por unos meses más, a la capacidad y a los ingresos que promete el nuevo Camp Nou una vez esté terminado por completo.
El anuncio llega en una temporada en la que el Barcelona pelea en varios frentes: la clasificación en LaLiga, el avance en la fase de liga de la Champions League y, de fondo, la carrera contra el calendario para estrenar en condiciones óptimas un estadio que el club vende como pieza central de su proyecto económico para la próxima década. Cada nuevo retraso o sobrecosto en las obras alimenta el debate entre la afición sobre los tiempos reales de finalización, mientras la directiva insiste en que el desembolso adicional es necesario para no comprometer la calidad final de la infraestructura. Los detalles de la actualidad azulgrana y de toda la temporada continental pueden seguirse en la cobertura de fútbol en DeportesDO.

