Un nuevo programa educativo latino impulsado por la Fundación Pedro Martínez ya beneficia a estudiantes de siete escuelas de Lawrence, Massachusetts, con clases de programación, videojuegos e inteligencia artificial pensadas para acercar la tecnología a la comunidad hispana.
La iniciativa, impulsada junto a su esposa Carolina Martínez, comenzó hace tres años y está dirigida a alumnos de tercer y cuarto grado, con el objetivo de acercar herramientas tecnológicas a comunidades hispanas de Nueva Inglaterra.
Un programa educativo latino con sello propio
«Nosotros creemos que el conocimiento es lo que da autoridad y cuando al ser humano podemos facilitarle herramientas para enfrentar la vida, pues es más fácil», explicó Carolina Martínez sobre la filosofía detrás del proyecto.
El anuncio se produjo poco después de que la pareja participara en el lanzamiento ceremonial de honor durante la Noche de la Herencia Hispana en el Fenway Park de Boston, previo a un partido de los Medias Rojas ante Cleveland, un escenario que ya es habitual para la familia Martínez.
Con siete escuelas ya integradas al plan piloto, la fundación proyecta ampliar la cobertura del programa en los próximos años, tanto en Massachusetts como en distintas comunidades de la República Dominicana, donde también mantiene iniciativas de formación para niños y adolescentes.
Un mensaje directo a la juventud latina
Pedro Martínez, miembro del Salón de la Fama y una de las figuras dominicanas más identificadas con la ciudad de Boston, exhortó a los jóvenes latinos a construir sus propios objetivos en lugar de imitar modelos ajenos.
«La voz que escuchan es un vivo ejemplo de lo que nosotros podemos ser. No le estoy pidiendo que sean precisamente como yo o como Carolina, sino como ellos quieran ser», afirmó el exlanzador durante una entrevista en la transmisión en español de los Medias Rojas.
Martínez también subrayó el crecimiento de la comunidad hispana en Boston desde su llegada a la ciudad en 1998, cuando se convirtió en una de las figuras más influyentes del roster de los Medias Rojas y, con el tiempo, en un referente fuera del terreno de juego.
«Que sean alguien y que ayuden a seguir trayendo nuestra comunidad latina al sendero más alto que podamos encontrar», expresó, al destacar el valor de servir de ejemplo para las nuevas generaciones de dominicanos y latinos en Estados Unidos.
El legado de Martínez en las Grandes Ligas, coronado con su ingreso al Salón de la Fama, sigue proyectándose ahora a través de la labor social de su fundación, que combina educación, tecnología y béisbol como vías de desarrollo para comunidades vulnerables tanto en Massachusetts como en la República Dominicana, donde el expelotero mantiene programas de formación deportiva vinculados a la cantera que alimenta a la LIDOM.
Ese doble perfil, de leyenda del montículo y promotor de oportunidades educativas, explica por qué cada aparición pública de Martínez trasciende el ámbito puramente deportivo y se convierte en un mensaje de comunidad para miles de familias latinas en Estados Unidos.
Para la comunidad dominicana en particular, el gesto tiene un valor añadido: ver a uno de sus máximos referentes deportivos invertir en educación refuerza la idea de que el éxito en el diamante puede traducirse en oportunidades reales para las próximas generaciones.
