El mexicano Brandon Romo se llevó el oro en sable masculino de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, tras vencer con autoridad 15-8 al venezolano Simón Durán en la final disputada en el Pabellón de Esgrima Juan Pablo Duarte.
Dominio total para llevarse el oro en sable masculino
Desde el primer toque, Romo dejó claro que no iba a dar ventajas. Cerró el primer periodo con un contundente 8-3, imponiendo un ritmo agresivo y una precisión que apagó cualquier intento de reacción de Durán.
En la reanudación el guion no cambió. El esgrimista mexicano controló la distancia y el tempo del asalto, amplió la diferencia y selló el combate sin sobresaltos, en una final que nunca entró en zona de incertidumbre para su rival.
La única incidencia disciplinaria del duelo fueron sendas tarjetas amarillas por pasividad para ambos tiradores, en un asalto que se mantuvo limpio de principio a fin. Con este resultado, Romo confirma su dominio en la pista y le entrega a México una nueva medalla dorada en la esgrima de estos Juegos.
Lo que representa para el fanático dominicano
Aunque el oro quedó en manos mexicanas, la final se vivió en casa: el Pabellón de Esgrima Juan Pablo Duarte, en Santo Domingo, ha sido durante estos días una de las sedes que más público local ha convocado dentro de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, con aficionados dominicanos siguiendo de cerca cada asalto de esgrima.
Ser anfitrión de una justa de este calibre le da a República Dominicana una vitrina directa para su propio movimiento de esgrima, una disciplina que ha crecido en el país en la última década y que ahora compite cara a cara, en su propia pista, contra potencias regionales como México y Venezuela.
El sable dentro del programa de esgrima
El sable es una de las tres armas oficiales de la esgrima olímpica, junto a la espada y el florete, y se caracteriza por su velocidad: los asaltos se definen en fracciones de segundo y premian la explosividad y la anticipación sobre el rival. Esa dinámica hizo que la final masculina fuera uno de los duelos más esperados por el público que llenó las gradas del Pabellón Juan Pablo Duarte.
Con esta medalla, la esgrima centroamericana y caribeña reafirma su nivel competitivo de cara a los próximos ciclos olímpicos, con Venezuela y México disputándose año tras año el liderazgo regional, mientras selecciones como la dominicana buscan seguir cerrando la brecha.
El pabellón que lleva el nombre del Padre de la Patria
No es un dato menor que la final se disputara en un recinto bautizado en honor a Juan Pablo Duarte, uno de los próceres de la independencia dominicana. Para el organizador local, cada instalación construida o adecuada para estos Juegos busca dejar un legado deportivo permanente para el país, más allá del brillo de una edición particular.
Esa infraestructura es, de hecho, uno de los grandes argumentos de República Dominicana para justificar la organización de un evento de esta magnitud: contar con espacios de nivel internacional que luego puedan usarse para formar a nuevas generaciones de esgrimistas dominicanos, con miras a futuras citas regionales y, eventualmente, a un ciclo olímpico.
📸 Fotos e información base: Comité Organizador Santo Domingo 2026 — jcc2026.org

