El campocorto cubano José Iglesias recordó en una charla íntima el consejo de David Ortiz que, según sus propias palabras, le «salvó» la carrera en un momento de incertidumbre ofensiva. El actual infielder de los Padres de San Diego conversó con Andreina Gandica para The GOAT Podcast y repasó los sacrificios que marcaron su llegada a las Grandes Ligas desde Cuba.
Una salida de Cuba marcada por la soledad
Iglesias abandonó su país siendo apenas un adolescente para perseguir el sueño de jugar en Grandes Ligas, una decisión que lo separó de su familia durante años. «Hubo mucha preocupación… me sentía solo, hubo mucho llanto en las noches, extrañaba a mi familia», relató el pelotero, quien reconoció que ese sacrificio personal fue determinante en la formación de su carácter dentro y fuera del terreno.
El propio Iglesias explicó que su padre fue la principal influencia detrás de su carrera, inculcándole desde niño valores como el sacrificio, el descanso y la disciplina. «¿Fuiste pelotero por tu padre? 100%», afirmó sin dudar durante la entrevista.
Rechazó más dinero por complacer a su padre
Antes de firmar en las Grandes Ligas, Iglesias tuvo sobre la mesa una oferta económica superior, pero decidió firmar con los Medias Rojas de Boston para cumplir el deseo de su padre. Esa decisión terminó recompensada cuando llegó a las Mayores y conquistó la Serie Mundial de 2013 con la organización bostoniana. «Dejé mucho dinero en la mesa para complacer a mi padre, al cual no me arrepiento absolutamente nada de lo que hice», confesó.
El consejo de David Ortiz que cambió su rumbo
El momento más recordado de la conversación llegó cuando Iglesias reveló el consejo de David Ortiz que recibió en 2012, en plena crisis ofensiva. El campocorto le comentó al dominicano que planeaba un viaje a Europa, pero Ortiz le recomendó cancelarlo y concentrarse en consolidarse como jugador regular de las Mayores.
«El talento solo te lleva hasta un punto, pero en las Grandes Ligas todos tienen talento. Lo que marca la diferencia es tu disciplina y tu sacrificio y tu preparación», recordó Iglesias que le dijo Ortiz. Siguiendo esa recomendación, el cubano invirtió el invierno siguiente en trabajar en la pelota invernal dominicana, un terreno de entrenamiento habitual para decenas de peloteros que buscan dar el salto de calidad hacia las Mayores.
«Me salvó mi carrera», resumió Iglesias sobre el efecto de aquel consejo. Al año siguiente bateó .300 y comenzó a consolidarse como titular de todos los días, un salto que terminaría por definir el resto de su trayectoria en las Grandes Ligas.
La analítica no sustituye el factor humano
Iglesias también reflexionó sobre la transformación del béisbol moderno y el peso creciente de la analítica dentro de las decisiones de juego. Consideró que los datos son necesarios, pero advirtió que no pueden reemplazar la experiencia ni el componente humano dentro de un clubhouse.
«La analítica ha tomado rienda de un juego que la analítica es importante, definitivamente es necesaria, pero también lo es la hermandad, también lo es la energía, también lo son los consejos, porque somos seres humanos», sostuvo el infielder, hoy pieza del roster de los Padres de San Diego.
Para Iglesias, la salud mental, la identidad y las circunstancias particulares de cada pelotero requieren una atención que ninguna estadística puede sustituir por sí sola, una reflexión que resume buena parte de la filosofía que lo ha mantenido activo en las Mayores más de una década después de aquel consejo que, según él mismo, le salvó la carrera.
📰 Fuente y fotos: LIDOM — lidom.com
