Manny Mota volvió a sentarse frente al micrófono para regalar un viaje por la memoria del béisbol de Grandes Ligas, y esta vez el capítulo de Domingos con la Leyenda tuvo un protagonista inesperado: Manny Ramírez, a quien el legendario dominicano calificó como el mejor bateador criollo que ha visto jugar en su vida.
La declaración llegó durante el preámbulo en español de la transmisión de los Dodgers por KTNQ 1020 AM, espacio donde Mota, con más de seis décadas ligado al deporte, repasó semana tras semana a las figuras que marcaron su forma de entender el bateo.
Domingos con la Leyenda: la escuela de Ted Williams
Antes de llegar a Ramírez, Mota dedicó buena parte de la conversación a Ted Williams, a quien describió como el arquitecto de una ciencia que él mismo estudió a fondo. «Ese libro, hermano, no me cansaba yo de leerlo y aprendí de él, aprendí de las ideas de Ted Williams como bateador», confesó, en referencia a La ciencia del bateo, la obra donde el histórico jardinero de Boston plasmó su filosofía sobre la selección de lanzamientos.
También hubo espacio para Luis Tiant, cuyo repertorio y mecánica peculiar lo convirtieron en pesadilla de bateadores. Mota fue directo sobre la clave de su éxito: «El lanzamiento que lo llevó a ser grande fue el lanzamiento de screwball».
La sentencia sobre Manny Ramírez
El momento más contundente llegó cuando Mota habló del jonronero de Santo Domingo: «Para mí, el mejor bateador dominicano que yo he visto en las Grandes Ligas se llama Manny Ramírez». Detrás de esa fama de personaje excéntrico, aseguró, había un trabajador incansable que llegaba temprano a la jaula de bateo.
Mota recordó además una charla con Don Mattingly, extoletero y otrora dirigente de los Yankees, a quien le preguntó qué bateador temían más en el clubhouse de Nueva York. La respuesta, sin dudarlo, fue Ramírez: «Manny Ramírez era el asesino de los lanzadores del equipo de los Yankees», relató.
El giro de David Ortiz hacia el jardín izquierdo
El recorrido cerró con David Ortiz y la transformación que lo llevó de ser un bateador jalador a explotar el lado opuesto y el célebre Monstruo Verde de Fenway Park. «David se convirtió en un tremendo bateador cuando empezó a utilizar el bando izquierdo del terreno de juego», explicó Mota.
Para el histórico exjardinero, el hilo que conecta a Williams, Tiant, Ramírez y Ortiz no son solo las estadísticas, sino la disciplina y la capacidad de ajuste que los llevó a la cima. Un mensaje que Mota, símbolo viviente del béisbol dominicano, sigue transmitiendo cada domingo a una nueva generación de aficionados.
Mota no habla desde la teoría: es dueño del récord histórico de más hits de emergencia en la historia de las Grandes Ligas y construyó una carrera de dos décadas como jugador antes de convertirse en una de las voces más respetadas del entorno de los Dodgers, franquicia a la que ha representado como coach y embajador durante más de cuatro décadas.
Mota es, además, una de las figuras más queridas de la pelota invernal dominicana, donde forjó parte de su leyenda antes de convertirse en un símbolo de las Grandes Ligas.
📰 Fuente y fotos: LIDOM — lidom.com
