El Manchester United no pudo aprovechar su visita a Craven Cottage y terminó con un manchester united empate 1-1 ante el Fulham, resultado que llegó marcado por un autogol de Lisandro Martínez y que deja a los Red Devils sin ganar en sus últimos tres compromisos de la Premier League.
El defensor argentino terminó desviando el balón hacia su propia portería en una jugada que cambió el curso del partido y que resumió una tarde de frustración para el conjunto dirigido desde Old Trafford. El tanto en contra le dio al Fulham el empate que necesitaba para sumar un punto valioso en su propia casa, mientras que el United, pese a generar ocasiones suficientes para llevarse los tres puntos, no logró concretar y se fue de Craven Cottage con la sensación de una oportunidad desperdiciada.
Una racha que preocupa en Old Trafford
El empate ante el Fulham no es un tropiezo aislado: es la tercera fecha consecutiva en la que el Manchester United no consigue una victoria en la Premier League, una racha que reaviva las dudas sobre la consistencia del equipo en un curso donde se le exige volver a pelear en la parte alta de la tabla. Para un club con la historia y la presión mediática del United, encadenar partidos sin ganar —especialmente lejos de Old Trafford— es una señal de alarma que la directiva y el cuerpo técnico no pueden pasar por alto de cara a las próximas semanas de competencia.
Los autogoles como el de Martínez suelen pesar doblemente en el vestuario: no solo cuestan puntos en el marcador, sino que también exponen fragilidades defensivas que rivales directos podrían buscar explotar en los próximos cruces. El United deberá corregir esos detalles si quiere evitar que la brecha con los puestos de Champions League se siga ampliando conforme avanza la temporada.
Lo que viene para el United
Con este resultado, el reto inmediato para el Manchester United es cortar la racha negativa antes de que se convierta en una crisis de resultados más profunda. La afición, acostumbrada a las épocas doradas del club, exige reacciones rápidas, y cada nuevo tropiezo aumenta la presión sobre el vestuario para encontrar soluciones tanto en ataque como en la solidez defensiva que este domingo volvió a fallar en un momento clave del partido.
El calendario de la Premier League no da tregua, y el United tendrá que levantar cabeza rápido si no quiere que este empate en Craven Cottage se convierta en el inicio de un tramo complicado.
Históricamente, los duelos entre Manchester United y Fulham no suelen ser vistosos, pero sí terminan definiendo tramos importantes de temporada para clubes que necesitan sumar de a tres para no quedar rezagados. En este caso, el United llegaba con la obligación de ganar tras dos resultados adversos previos, y la incapacidad de traducir el dominio territorial en gol —sumada al error individual que terminó en autogol— deja en evidencia que el problema no es solo de resultados, sino también de gestión de los momentos clave del partido.
El cuerpo técnico tendrá pocos días antes del próximo compromiso para trabajar en la definición y en la concentración defensiva, dos áreas que en las últimas semanas han costado puntos que, sumados, podrían terminar siendo decisivos en la pelea por los primeros lugares de la Premier League. Para más resultados y análisis de la fecha, sigue la cobertura de fútbol en DeportesDO.

